Andrés

Entre miles de alebríges
había uno en particular
era de La Catrina una efigie
que no paraba de hablar.

Pero hablaba muy quedito
nadie la podía escuchar
susurraba muy despacito:
Andrés, me has de acompañar.

Fue así que estiró la pata
cayó rendido y nada más
dejó de dar al mundo lata
encontró por fin la paz.

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~ por angeldelanoche79 en 2012/10/29.

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